River-Belgrano, una final con varios pibes: ¿qué era de su vida en el 2011? :: Olé

¿Qué estabas haciendo el 26 de junio del 2011? Las historias son de todos los colores. Había decenas de miles de hinchas en la cancha y otros tantos en diferentes bares. Muchos optaron por juntarse con amigos o familiares para hacer fuerza en la tarde más dura de la historia. Otros vieron solos esa vuelta por la Promoción contra Belgrano. Cada uno tiene su recuerdo. Y ellos, los jóvenes de River que intentarán darle una nueva estrella al club justamente ante el mismo rival, también: algunos recién tenían sus primeros pensamientos sobre el fútbol, en tanto que también hasta había algunos bebés…

Los pibitos de River ante Belgrano.Los pibitos de River ante Belgrano.

Santiago Beltrán, por ejemplo, era un niño al que le faltaban tres meses y medio para cumplir los siete años y un tiempo más largo aún para empezar el secundario en el colegio El Salvador. Tan distinta era la vida del chico maravilla que sentó en el banco a Franco Armani que en esos tiempos todavía jugaba de delantero: recién a los 12 años, producto de su buen porte físico, lo empezaron a probar en el arco del club Pueyrredón (en Zona Norte), donde jugaba con sus amigos en torneos amateurs.

Lógicamente, ni siquiera se imaginaba todo lo que vendría después, al igual que todos sus compañeros de Inferiores que darán el presente en esta final del Apertura: en la formación que salga el domingo en Córdoba, podría darse que haya al menos un jugador por línea menor de 22 años y made in River Camp.

Foto Alejandro PagniFoto Alejandro Pagni

Uno que estaba cerca de cumplir los ocho por ese entonces era Lautaro Rivero, quien seguramente haya visto la Promoción rodeado de familiares, todos muy hinchas del club. En aquel entonces, todavía en la escuela primaria, jugaba al baby en el club Los Halcones y poco tiempo después también empezaría a ir a los potreros de Moreno para forjar esas cualidades que hoy lo asientan como el segundo marcador central del equipo. Recién a los 14 se sumó a las Inferiores de River como un carrilero por izquierda, aunque rápidamente lo pasarían a la cueva por su altura.

EFE/ Juan Ignacio RoncoroniEFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Por su parte, Lucas Silva cuenta con grandes chances de ser titular en la mitad de la cancha. Un chico que vio errar el penal a Pavone con apenas cuatro años y que muy probablemente ni se acuerde de ese momento. Igualmente, ya pateaba la pelota: chiquito físicamente y con el short que le tapaba más abajo de las rodillas, jugaba los partidos de “Mundialito” en el CEF N° 17: era delantero y, cada vez que hacía un gol, se lo dedicaba a la tribuna. Unos años más tarde, se sumaría a las Infantiles del Deportivo La Dulce, el club de su pueblo.

Lucas Silva, pibe de River. Foto: prensa River.Lucas Silva, pibe de River. Foto: prensa River.

La misma edad tenía Joaquín Freitas, otro que podría ser titular por la lesión de Driussi. Por ese entonces, el fútbol era cosa más de jugarlo con papá en alguna plaza de San Fernando: todavía en el jardín, le faltaba poco para pasar a la primaria y que esos recreos en el Winter Garden de Victoria tuvieran a la pelota como protagonista. Además, no había empezado con el baby en Tigre. En ese club de los cuatro años también se encontraba Ian Subiabre, quien jugaba en el club El Globito de Comodoro Rivadavia (a los siete pasaría a la CAI).

(AP Photo/Enrique Canedo)(AP Photo/Enrique Canedo)

Si los puntas era chiquitos, ni hablar de Juan Cruz Meza, de tres años cumplidos en marzo en ese junio de 2011. De familia futbolera e hincha de River, los recuerdos de esa tarde los tiene Maxi, su hermano. Porque el joven, quien viene de ser titular en la semifinal ante Central y se anota fichas también para la final, apenas si pateaba en su casa: un tiempo después, se iniciaría en el club Cambá Pora, siempre de volante ofensivo.

Juan Cruz Meza, en su debut en River contra Platense (Prensa River).Juan Cruz Meza, en su debut en River contra Platense (Prensa River).

El que sí ya frecuentaba el club donde dirigía su papá era Santiago Lencina, de cinco años cuando se dio el descenso. A esa edad, además de mirar muchos partidos de River y del Barcelona por Messi, estaba en la categoría promocional del Club Deportivo Obrero Unido de Corzuela, la pequeña ciudad chaqueña donde nació. Como si no fuera suficiente, jugaba todos los días frente a su casa, en una placita muy chica, y pateaba la pelota contra la pared del vecino sin cansarse.

Santiago Lencina, en el Camp. Santiago Lencina, en el Camp.

Y así como Facundo González vio la Promoción ante Belgrano desde su San Francisco (Córdoba) natal a los cinco años y mientras jugaba al baby en Centro Deportivo River como delantero, un pequeño Ulises Giménez de esa misma edad crecía en el club San Luis, de su barrio, en José C. Paz.

Facundo González, en su debut en River (IG Facundo González).Facundo González, en su debut en River (IG Facundo González).

¿Qué estabas haciendo el 26 de junio del 2011? Ante el mismo rival que dejó una huella profunda en la historia de River, los jóvenes que intentarán darle otra estrella a River eran muy chiquitos… Ahora van por toda la grandeza.

Fuente: www.ole.com.ar

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